2018-10-19T10:00:00+02:00
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Presentando al grupo 1
Presentando al grupo 2
Escenario 1 y emparejamientos
Relato R1 Krag vs Fluxus
Desenlace R1 Grupo 1
Deselance R1 Grupo 2
Escenario 2 y emparejamientos
Relevo
Relevo 2
Desenlace R2 Grupo 1
Deselance R2 Grupo 2
Escenario 3 y emparejamientos
Relato R2 Krag vs Björn
-Para los que no han conseguido cumplir el objetivo principal: Tus tropas valoran tu capacidad de sacrificio, y te respetan aún más. Se obtienen 100 puntos más para la lista de ejército, además de que se desbloquean varias de las restricciones de facción iniciales.
-Para los que han conseguido cumplir el objetivo secundario: Eres una fuerza de la naturaleza, un oponente temible hasta para los héroes enemigos. Además de lo anterior, podrás elegir que tu general obtenga +1 F (fuerza) o +1 R (resistencia) a tu elección.
-Para los que no han conseguido cumplir el objetivo secundario: Pelear mano a mano contra enemigos tan poderosas curte a cualquier guerrero. Además de lo anterior, obtendrás de forma aleatoria +1 F (fuerza) o +1 R (resistencia). El director de la campaña te dirá qué atributo te ha sido mejorado.
Álvaro (Guerreros del Caos) vs Alex (Imperio)
compartir. Ni la comida, ni la paga, ni los enemigos. Claro que es probable que
en la cultura de los ogros no existiera el concepto de compartir. Aquella
mañana había empezado como muchas otras, le había gritado a unos gnoblars,
había aporreado a un toro distraído, había ordenado al ejército empezar a
ponerse en camino y había salido por delante con su escolta a cazar. La verdad
es que pensaba cazar algunas bestias, pero a Groth le daba igual qué o quién
formara parte de su dieta. Cuando en mitad de la niebla, se encontró con los
elfos, no pudo evitar sorprenderse. Claro que el elfo no pudo hacer nada más
después de sorprenderse, porque le abrió la cabeza de un mazazo. Un instante
después oyó un bramido y golpes en las cercanías, y en breve los ogros estaban
machacando a los desorganizados elfos. Pero en mitad de la niebla, un elfo
brillaba, y había abatido a dos tripasduras. Groth se lo pidió. Groth no
comparte. Se lanzó sin pensar contra él, y el elfo salió despedido al chocar
contra su protegetripas. A Groth le pareció divertido, pero mientras jugaba con
el elfo algo salió mal. No podía verlo, pero lo que antes eran bramidos de
furia y alegría, se habían convertido en gritos y maldiciones. Groth se acercó
y pudo ver las brillantes armaduras de los caballeros, contra los que se lanzó
sin dudar. Lamentablemente, según se levantaba la niebla, se dio cuenta de que
era demasiado tarde. Los virotes silbaban sobre su cabeza, y los ogros estaban
completamente desorganizados, incluso había toros huyendo. Groth se marchó tras
el resto de ogros, pero eso no le impidió machacar un par de yelmos por el
camino…
una impresión sesgada de los asur, de seres impasibles y distantes, son tan
variados de carácter como cualquier raza mortal, como demuestra su eterna
guerra con sus parientes druchii. Anurian siempre había sido ambicioso, pero
paciente y metódico, capaz de estudiar en profundidad los distintos vientos de
la magia, al igual que dominar el arte de la guerra. Su primo menor no podía
ser más diferente, tan imprevisible y pasional como el viento de Aqshy, pero
también capaz de encender el alma de los guerreros, y eso no dejaba de causarle
problemas a Anurian. Tras los primeros enfrentamientos en la isla, Anurian
había ganado en cautela, y pese a perder ritmo de marcha, había ordenado
fortificar sus posiciones cada jornada. Su primo era incapaz de comprender sus
decisiones, y no había dudado en ganarse para su causa a algunos soldados,
saliendo día tras día con la vanguardia de las tropas, o con los exploradores.
Ese día no había sido diferente al comenzar, pero al menos serviría para
reforzar el liderazgo de Anurian. Una avanzadilla de exploradores y jinetes
había salido por adelantado, y se había internado en la neblina sin cautela. El
mago asur rápidamente había percibido que algo no era natural, y había
movilizado a sus tropas con rapidez, para encontrarse en breve con un reguero
de muertos, y una refriega en curso. Su temerario primo, conjurando magia
protectora, trataba de sobrevivir a las acometidas de un enorme ogro, mientras
otras bestias bramaban y le animaban. Por suerte llegaron a tiempo, y la carga
de los elfos, con la cobertura de una lluvia de virotes, fue capaz de causar el
caos en los dispersos ogros. Una partida de guerra ogra a la carga es un
enemigo temible, pero carece de la disciplina para defender su posición…era una
suerte que alguien, inconscientemente, hubiera servido de distracción.
Repasemos ahora la progresión de sus ejércitos, y qué les desbloqueo.
Las tropas de Groth alcanzan los 1150 puntos, además de haber elegido como héroe de apoyo un aprendiz de matarife. Sus restricciones iniciales fueron:
Las huestes élficas de Anurian cuentan con 1250 puntos, además de haber elegido como héroe de apoyo un segundo mago. Sus restricciones iniciales fueron:
hoguera, junto a sus hombres, que cantaban y reían mientras contaban sus
anécdotas de valor y arrojo. Hacía bastantes días que no los había visto de tan
buen ánimo, y era algo asombroso tras enfrentar a enemigos tan terribles. Esa
misma mañana habían descubierto dos compañeros muertos con aspecto de
podredumbre, y cuando preparaban una pira para ellos, habían vislumbrado a lo
lejos al enemigo. ¿Qué hacía una partida de guerra del Caos tan al sur? En el
fondo, no era importante, lo importante era cumplir con su deber, y acabar con
aquellos traidores. Aquella mañana sus regimientos estaban cansados y
desanimados, pero Alec no podía permitir que entraran en batalla en esas
condiciones. Había pedido la ayuda de Sigmar y se había acercado al galope al centro
del campo de batalla, sabiendo que un paladín del Caos no podía rechazar un
desafío. Cuando aquella mole blindada se había acercado, casi se había
arrepentido de su acción, pero por suerte Sigmar había escuchado su plegaria…y
su fiel corcel le había ayudado a derrotar al infiel. Al momento algunos
demonios desaparecieron de entre las tropas enemigas, y sus hombres empezaron a
avanzar. En aquel instante se había comenzado a fraguar la victoria, y menos
mal que no había tenido que esperar a que aquel paladín de Nurgle le devolviera
el golpe…
a un improvisado monolito. ¿Por qué Nurgle no había estado con él? Extendió el
brazo y los gritos se alzaron en la noche, tanto de los prisioneros imperiales,
como de los guerreros bárbaros que había elegido al azar. Nurgle debía saber de
su devoción, y aquellos desgraciados eran su sacrificio. Aquella mañana había
empezado bien, los imperiales a los que habían estado siguiendo formaban en el
campo de batalla como unos enclenques, miedosos y dispuestos a abandonar a sus
hermanos. Pero aquel maldito capitán había aparecido para desafiarle. Desafiar
a un hijo de Nurgle. Flogus no lo había podido rechazar, y se había adelante
confiado. Había pagado su confianza, y un encabritamiento del caballo del
capitán le había hecho perder el equilibrio, siendo presa fácil de la espada
del siervo del emperador. A partir de ese momento, todo se había torcido. Los
hombres del Imperio habían reunido el valor para lanzarse a la carga, y habían
aprovechado la ventaja de la pólvora a conciencia. Flogus no podría permitirse
más errores así. Ni el Gran Padre, ni los guerreros a sus órdenes lo iban a
permitir…pero por algo Flogus había sido Elegido.
Repasemos ahora la progresión de sus ejércitos, y qué les desbloqueo.
Las hordas de Flogus aglutinan 1150 puntos, con un hechicero del Caos como emisario de los dioses para ayudar al paladín. Sus restricciones iniciales fueron:
no estaba completo, había pasado mucho tiempo, y su antaño glorioso ejército
ahora era muy…diferente. Pero su espíritu guerrero no había cambiado un ápice,
y el expolio al que habían sometido los invasores la isla…no tenía perdón. Las
tropas de Kishena buscaban con absoluta dedicación los antiguos enterramientos,
donde la princesa podría tanto completar su ejército como recuperar las
reliquias de Khemri. Por suerte había apostado guardias, y cuando la alertaron
de que se aproximaba una…¿cruzada? Kishena detuvo a sus sirvientes. Después de
tanto tiempo los hombres de Bretonia seguían creyendo que sus dominios eran
terreno para aventuras. No serían los primeros en arrepentirse de ello. Las
tropas de Kishena formaron ante las ruinas, y el enemigo las avistó. A Kishena
le seguía maravillando el efecto que causaba sobre los vivos el aspecto de su
nuevo ejército. Lo que no esperaba es que una mujer, con una túnica,
sobrepasara a los blindados caballeros, y se acercara a ella. A Kishena le
gustó nada más verla, una mujer valiente. Eso sí, nada le impidió pelear con
toda su furia…hasta que, mientras su rival se encontraba en el suelo, tuvo un
momento de vacilación. Inmediatamente un clarín interrumpió sus pensamientos, y
pudo ver las brillantes armaduras de Bretonia acercándose al galope. Kishena
comenzó a cantar, y los guerreros esqueleto avanzaron, colocándose a su lado
mientras ella alzaba su arma. Parecía que aunque las ruinas no albergaran
muchos guerreros, había llegado una remesa de “futuras” tropas.
la agradable planicie en orden, como él había insistido en lograr, pese a las
protestas de algunos rufianes. Jules estaba orgulloso de sus últimos logros,
pero quería estar preparado para cualquier ocasión que se pudiera presentar.
Tenía razón. Un explorador se acercó a caballo, pálido como la cera, y Jules
presintió la batalla. Instantes después, sus caballeros se preparaban para
combatir a una hueste de esqueletos. Batallar contra los hombres del Imperio, o
contra los altivos Asur, era una cosa, pero luchar contra aquellos engendros
antinaturales…era una misión sagrada. Jules se había preparado para liderar la
carga, pero la doncella que habían rescatado en su última batalla se dirigió a
él, mientras señalaba a un esqueleto especialmente peculiar. ¿Era una mujer? La
doncella le dijo a Jules que ella debía enfrentarse al enemigo, que era el
deseo de la Dama. Por supuesto que Jules no iba a permitir algo así, pero
entonces la doncella le recordó su rescate, y como debía recuperar su deuda de
honor. Además, le calmó al asegurarle que la Dama la protegía. Jules había
aceptado a regañadientes, pero en cuanto la doncella dejó de oírle, ordenó a
sus tropas que se prepararan. Y era una suerte, en cuanto aquel engendro rozó
con su arma a la hechicera bretoniana, la carga de Bretonia se puso en camino.
Y ya podía dar gracias, era la segunda vez que salvaba la vida de la hechicera
en una semana, y algunos buenos hombres habían muerto por ello…otra vez. Pero
ese era el sino de aquel que realiza el voto de caballería.
En la última partida del grupo, la escolta de la princesa fue trabada por el flanco, quedando vulnerable a una carga posterior devastadora, que le costó la partida a los funerarios. Jules se puso las botas con 10 puntos de experiencia, llegando al límite de nivel 5. Sus mejoras son por duplicado El respeto de la tropa y una vez Destreza marcial y Burlar a la muerte. Por su lado Kishena se hizo con un par de puntitos más. y ganó el duelo inicial. Con esto ambos podrán elegir entre F y R.
Ya llegamos al final, hasta aquí la entrada del grupo 1, en breve colgaremos la el grupo 2, siguiendo la misma estructura. Los jugadores van preparando sus nuevas listas para los enfrentamientos que se avecinan…
Esta publicación se ha conservado del desaparecido blog https://www.leyendasenminiatura.com/2018/10/campana-los-muertos-no-cuentan.html









