2022-01-02T17:06:00+01:00
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Buenas tardes warhammeros. El Twitch de Pumu ha estado una temporada un poco más tranquilo, pero aún guardaba algunas gemas, como el especial de Halloween. Estos días han proporcionado algo de tiempo libre, y por eso hoy se resube el informe de batalla en directo que jugaron en aquel especial. Os recomiendo echarle un ojo, especialmente al extenso y perturbador trasfondo inicial sobre los caballeros de la Rosa Azul (que os dejamos escrito si preferís), con el que arranca el enfrentamiento entre los Condes Vampiro dirigidos por Xanathos y los hombres del Imperio comandados por Javi.
espeluznante Túmulo de las Ánimas. Todo sucedió hace muchos, muchos años, cuando el abuelo de
mi abuelo era todavía un crío recién destetado. Nuestra región disfrutaba de un periodo de paz
relativa cuando, sin saber muy bien de dónde había salido, una inmensa horda de hombres bestia,
mutantes y todo tipo de aberraciones comenzó a asolar la zona, asaltando las caravanas de
mercancías y pasajeros que transitaban por los caminos y reduciendo a cenizas las aldeas más
remotas. El miedo no tardó en extenderse y la ciudad comenzó a llenarse de refugiados que huían de
tanto horror y devastación.
para tratar de acabar con la infame amenaza, pero todo parecía inútil; las criaturas evitaban atacar
las aldeas defendidas y las patrullas enviadas a los bosques tras su rastro eran continuamente
emboscadas y masacradas. Ni el acero ni la pólvora parecían afectar
a esas monstruosidades y la moral de nuestros soldados estaba por
los suelos. Fue entonces cuando aparecieron los caballeros azules.
y misteriosa orden de caballería que había participado años atrás en
las cruzadas de Arabia. Se dice que allí, en un palacio-fortaleza
abandonado situado en un oasis perdido en mitad del desierto,
encontraron un maravilloso rosal de flores azules que no se
marchitaban nunca. El Gran Maestre quedó tan asombrado por su
belleza que decidió convertirlo en el emblema de su orden y
siempre llevaba una de esas rosas prendida en la armadura. Nadie
sabe qué otros tesoros o secretos hallaron en aquella fortaleza, pero
desde aquel momento sus habilidades para el combate se
incrementaron de manera prodigiosa, convirtiéndolos en guerreros
temibles que inclinaban a su favor todas las batallas en las que
tomaban parte. Acabada la guerra, regresaron al Imperio y empezaron a pasar desapercibidos,
apareciendo solo de vez en cuando para ayudar a algún ejército estatal a acabar con algún waaagh
orco o una horda de no muertos.
En pequeños grupos, de no más de cinco o seis hombres, los cruzados se internaron en los bosques
y empezaron a rastrear a las diabólicas criaturas. No solo consiguieron repeler sus emboscadas, sino
que también hallaron sus escondrijos, sucios y oscuros agujeros excavados en las laderas de montes
y colinas, acabando con la vida de toda aberración que en su interior habitaba. Poco a poco, los
caballeros fueron limpiando los bosques e hicieron retroceder a la horda hasta arrinconarla en lo
más profundo, donde consiguieron aniquilarlos con la ayuda de las tropas estatales.
terrenos situados al norte de la ciudad, dentro de los cuales había una antigua fortaleza, que los
caballeros restauraron y convirtieron en su sede principal. En el centro del patio de armas, el Gran
Maestre plantó la rosa azul que se trajo consigo de Arabia y, en pocos meses, de ella brotó un
hermoso rosal igual al que había en el desierto. En las torres de las esquinas, colocaron grandes
campanas cuyo sonido se oía en varias leguas a la redondas, para poder avisar a las aldeas de la
zona de cualquier peligro que se avecinara.
bosque al que acudían todos los nobles y grandes señores de la región en búsqueda de trofeos de
caza (espléndidos ciervos, fieros jabalíes, feroces osos…). Cuando los caballeros asumieron su
control, prohibieron la entrada a todo el mundo, restringiéndolo solo para ellos. Los nobles
protestaron y solicitaron al conde que retirara el bosque a la orden, pero este se negó, ya que se
sentía en deuda con los caballeros.
mitad de la noche y al amparo de la oscuridad. Esto provocó numerosos enfrentamientos con los
caballeros que patrullaban por el bosque, encuentros que muchas veces se saldaron con choque de
espadas y nobles con una mano menos, lo que no hizo más que aumentar la indignación de los
señores y la animadversión hacia los caballeros. Ante la negativa del conde a intervenir, los nobles
empezaron a buscar otras maneras de recuperar sus terrenos.
Hexenstag (la Noche Bruja, víspera de Año Nuevo), los enviaron a atacar la fortaleza cruzada. Fue
una lucha sin cuartel y muchos hombres buenos cayeron en las murallas y en el patio. Los asaltantes
eran diez veces más que los defensores y los habían tomado por sorpresa, pero los caballeros eran
guerreros veteranos y consiguieron frenar el ataque. Fue entonces cuando los nobles demostraron la
clase de gente que eran y ordenaron a los arqueros escondidos en el bosque que disparasen flechas
incendiarias. Las saetas se alzaron, recortando su figura contra
Morrslieb, la gran luna verde que brillaba llena en el cielo, y, al
caer, prendieron los tejados de paja de los establos y almacenes.
Con el fuego desatado a sus espaldas, los caballeros trataron de
huir, pero las órdenes de los nobles habían sido claras: ninguno
de los cruzados podía salir con vida. Y ninguno lo hizo.
entró en cólera, pero no se atrevió a tomar ninguna represalia
contra los nobles. El lugar quedó abandonado y las cacerías se
reanudaron con total normalidad. Sin embargo, un año después,
de nuevo durante la Hexenstag, algo muy extraño sucedió:
comenzó a oírse el tañir de las campanas de la fortaleza. No tenía ningún sentido, la fortaleza había
sido destruida, pero allí estaba aquel sonido, claro y nítido. Venciendo al miedo, un grupo de
ciudadanos curiosos se acercaron a las ruinas y lo que allí vieron, los dejó sin habla. Los muertos se
habían levantado de sus tumbas, unos vistiendo la armadura azul de los caballeros, otros con las
divisas de los nobles. Bajo la verde luz de Morrslieb, las espadas cortaban la carne putrefacta,
dejando a la vista los huesos astillados. Totalmente aterrados, los ciudadanos huyeron de allí, pero
parte de los espectros los descubrieron y comenzaron a perseguirlos. Solo tres de ellos consiguieron
regresar a la ciudad y contar lo ocurrido, pero estaban tan gravemente heridos que apenas
sobrevivieron algunas horas. Al día siguiente, el conde envió a la guardia a investigar el lugar, pero
no hallaron nada, todo parecía estar igual salvo una cosa: el rosal había vuelto a florecer en mitad
del antiguo patio. Tras ser informado e incapaz de encontrar una explicación lógica, el conde
declaró que aquel lugar estaba maldito y prohibió a todos que se acercaran a él.
Hexenstag, las campanas vuelven a doblar y los espectros de los muertos se levantan de nuevo para
reanudar su interminable batalla. Durante esa noche, todos los ciudadanos de bien se encierran en
sus casas y elevan sus oraciones a Sigmar y Morr en búsqueda de protección. Y si alguno de ellos se atreve a salir del refugio de los muros, desaparece para siempre y no vuelve a saberse nada de él.
Por tanto, esta noche, regresad pronto a casa y, en cuanto oigáis sonar las campanas, cerrad bien
puertas y ventanas para protegeros del mal que anuncian.
taberna y se dispuso a pedir otra jarra mientras la gente a su alrededor comenzaba a dispersarse. Un
par de mesas más allá se sentaba una pareja de jóvenes. Ella, alta, de piel clara, larga melena oscura
y ojos azules, no había perdido detalle de las palabras del anciano; él, ancho de hombres y porte
elegante, apenas había prestado atención y parecía más interesado en lanzar furtivas mirada a su
acompañante. Se trataban de Beatrix, hija de un rico comerciante de telas que se había instalado en
la ciudad hacía pocos meses, y Alonz, heredero del marqués de Numanz.
vayamos ya, no queremos que tu padre se preocupe.
En el horizonte, las últimas luces del sol comenzaban a desaparecer por el oeste mientras
comenzaba a distinguirse ya la silueta de Morrslieb. Ninguno de los dos habló durante el trayecto,
simplemente continuaron caminando hasta llegar a la puerta de la casa de la muchacha.
salimos de la taberna.
que cierren bien los cerrojos de todas las puertas y las ventanas. No permitiré que ningún
mal te suceda.
pensando en esas rosas que crecían en el patio de la
fortaleza. ¿Tú las has visto, de verdad son tan hermosas?
he visto, a lo lejos, las ruinas, y en su centro, el magnífico
rosal que dices.
azul que rivaliza con el mismo océano.
bello.
mis ojos?
raudo hasta las ruinas, cortaré una de las rosas, la más bella y grande, y la traeré para ti.
el hombre más valiente que en ella habita.
desaparecido?
mis amigas que no me relacionara contigo, que eras rápido de palabra pero lento en
acciones, y que tu valor flaquea cuando debes utilizarlo.
Beatrix, has visto las pieles de los osos y los jabalíes que mi brazo ha dado muerte. No
hay nada en esos bosques que haga temblar mi espíritu.
Apenas quedaba ya luz y Morrslieb era ya clara en el cielo. Tras exhalar fuertemente, Alonz se
arrodilló y dijo:
toda la ciudad verá que no hay nada más hermoso que tú.
arrojándose a sus brazos y dándole un gran beso.
entraba en la casa. Tras cenar con sus padres y rezar sus oraciones, subió a
acostarse. Tan emocionada estaba pensando en su amado que tardó en
dormirse. Cuando estaba a punto de hacerlo, oyó en la lejanía el sonido de
las campanas, que se colaba a través de las ventanas cerradas. Toda su
valentía y bravuconería anterior habían desaparecido y la muchacha sintió una gota de sudor frío que recorría su espalda. Se arrebujó entre las
sábanas y se cubrió la cabeza con la almohada, tratando de ahogar el
sonido de las campanas. Así estaba hasta que finalmente el cansancio la
venció y se durmió.
debido a esas malditas campanas, pero al final… espera, ¿qué es ese alboroto que se oye
en la calle?
anoche, no regresó a su casa ni se sabe nada de él.
padre, el señor marqués, ha organizado una partida de búsqueda. Esos ruidos que escucháis son los hombres que se reúnen y preparan para salir ya, con el marqués a la
cabeza.
asomarse por ella, pero lo que vio la dejó helada. Allí, sobre el alféizar, había una rosa azul con los
pétalos manchados de sangre. La joven se quedó mirando la flor con los ojos muy abiertos.
Lentamente, acercó su mano hasta ella, la cogió, se la
aproximó a la cara y la besó, manchándose los labios de
sangre. A continuación, se colocó la flor en entre sus negros
cabellos y, haciendo caso omiso de su asustada doncella, salió
de la casa, todavía en camisón, y se perdió entre los callejones
de la ciudad.
puertas de la ciudad al frente de una pequeña fuerza de
soldados. Su primogénito y heredero había desaparecido y no
había nada en este mundo que le impidiese recuperarlo.
Esta publicación se ha conservado del desaparecido blog https://www.leyendasenminiatura.com/2022/01/youtubeinforme-batalla-en-twitch-5.html





