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La Edad Oscura del hobby

2012-07-23T10:57:00+01:00

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Los que visiten este blog con alguna frecuencia sabrán (o supondrán) que soy una persona que prefiere el modelismo al juego. Si tuviese que elegir, escogería pintar y convertir frente a echar una partida. Como ya tengo unos cuantos años y soy más viejo que Warhammer 40.000, recuerdo muy a menudo tiempos pretéritos que muchos aficionados recientes no han podido conocer. Llevo un tiempo dándole vueltas a la idea de hacer un artículo recordando algunas de las cosas que caracterizaban al mundillo del hobby hace un par de décadas, centrándome en todo lo relacionado con el modelismo.
Recuerdo que el primero que utilizó la expresión «edad oscura» refiriéndose a pintar miniaturas fue Nigel Stillman. En una White Dwarf de hace muchos años explicaba cómo pintar un ejército de WHFB en unas cuantas semanas, y venía a decir que él, junto a todos los aficionados de su edad, tuvo que apañárselas solito cuando no había tantas facilidades para pintar y coleccionar minis. Yo leí el artículo en los años noventa, y Stillman probablemente hablaba de los 70, o incluso antes.
Y ahora yo me he vuelto como él, escribiendo esto. Podría haber sido peor.
¿Qué es la Edad Oscura del Hobby?
Lo explicaré con una pequeña historia. Hoy en día, yo puedo imaginarme un Capítulo de Marines Espaciales inspirados por la antigua Esparta, con yelmos crestados y capas carmesíes, por poner un ejemplo. Pues bien, si entro en internet y busco un poco, me encuentro con que puedo hacerlo fácilmente. Puedo poner a mis marines las cabezas con cresta de Maxmini. Puedo usar los torsos espartanos que ofrece Scibor (que también vende cabezas espartanas). Todo ello preparado para encajar perfectamente en mis minis de GW. ¿Que ninguna alternativa me convence? No hay problema: si soy mañoso, puedo esculpir una cabeza espartana con masilla verde (o milliput, o fimo, o magic sculpt, o una mezcla de todas ellas), crear un molde y hacer tantas copias de resina como quiera. Con algo de dinero y un poco de habilidad, cualquiera puede hacer todo aquello que desee con sus figuras, todo está al alcance de la mano, cualquiera puede aprender con una conexión a internet.
Pues bien, antes no era así. Hubo una época en la que era difícil conseguir incluso pinturas. El superglue era un invento arcano. La masilla verde, o cualquier otra, era una mera leyenda cuyo uso estaba al alcance tan solo de magos y taumaturgos. Cosas como «pincel seco», «lavado» o «degradado» sonaban a demótico. Esa época era la Edad Oscura del Hobby.
¿Alguien se dedica a esto?
Era difícil encontrar a gente que se dedicase al tema de las miniaturas. Todo el mundo tenía algo vagamente relacionado con los wargames, el rol o los juegos de mesa, pero todo ello muy disperso, sin centrarse claramente en coleccionar tal juego o jugar a  tal otro. Muchas veces se acababa jugando al juego que tuviese un hermano, un amigo, etc. Uno tenía el Hero Quest, otro el Battle Masters, el tercero tenía un juego de rol que no sabía muy bien qué era… Mucho desconocimiento. A medida que se cumplían años, ibas haciéndote tu grupito de conocidos que se dedicaban a cosas similares.
Lógicamente, no había internet. Dependías de la gente a la que pudieras conocer en persona, y eso era un gran problema si vivías en una ciudad pequeña. Debido a ello no podías aprender a jugar o a pintar de alguien que ya sabía, a no ser que tuvieses suerte. Podían existir modelistas muy expertos en aquella época, de los que se dedicaban al modelismo militar, maquetas, trenes y dioramas: pero, como nos triplicaban la edad, las posibilidades de hablar siquiera con uno de ellos eran remotas. Modelismo y wargames no solían mezclarse, tanto por la lógica diferencia de edad entre ambos colectivos como por la novedad y el desconocimiento que iban asociados al mundillo de las «figuritas». Ensayo y error eran los dos grandes maestros.
Pinturas
Hace cosa de un mes, GW ha sacado su nueva gama de pinturas. Me gustan mucho, por cierto. Tienen la consistencia perfecta, cubren muy bien las miniaturas y hay colores realmente bonitos. No solo eso, sino que también tienen en catálogo pinturas especiales: lavados, pinturas especiales para hacer pinceles secos, vitrificados, pinturas con textura… En fin, de todo. Si no te gusta GW, otras marcas como Vallejo te ofrecen lo mismo.
En la Edad Oscura no era así. Las pinturas eran escasas. No eran fáciles de encontrar y, sobre todo, había pocas pinturas acrílicas (de las que se limpian y disuelven con agua). Mucha gente empleaba pinturas sintéticas como las de Humbrol, que venían en botecitos muy pequeños y habían salido del mundo del modelismo de tanques, aviones, etc. Como ya he comentado, era muy frecuente que el mundo del modelismo estuviese separado del de los wargames. Las pinturas sintéticas (enamel) eran, ¿por qué no decirlo?, horribles para pintar miniaturas. Recuerdo la primera miniatura que pinté, y recuerdo que lo hice con pinturas de Humbrol porque previamente había pintado alguna maqueta y me habían sobrado. Olían muy mal. Había que usar disolvente para limpiar el pincel. Nunca más podías decapar una mini de plástico pintada con ellas, porque el disolvente la destrozaría. En fin, eran poco apropiadas.
Las pinturas de Humbrol darían para rescribir libros enteros. Recuerdo que las tenían en jugueterías como Toy´R Us (haceos una idea de hasta qué punto ha cambiado todo, ahora en esa tienda tienen Barbies y Bicis y juguetes arcanotecnológicos que no sé cómo coño se usan). Los botes eran metálicos y la tapa también: se cerraban de tal forma que hubieran servido para guardar conservas en un viaje victoriano al Ártico. Si uno de ellos no quería abrirse, ya podías recurrir a la dinamita… o a una cucharilla de postre para hacer un poco de palanca.

Cuando en 1993-94 apareció la White Dwarf, algunos nos enteramos de que había pinturas de Citadel. El problema, claro, era conseguirlas… Recuerdo que a una tienda de mi ciudad llegaron algunas, y en cuanto las probé supe que las de Humbrol iban a perderse en el olvido. Aún así, el catálogo en aquellos tiempos era reducido. Estamos hablando de principios de los años 90, cuando los botes de pinturas Citadel eran hexagonales, con un tapón generalmente blanco. Eran buenas (hay gente que aún tiene!), pero tenían sus limitaciones. Por ejemplo, los colores brillantes como el amarillo, rojo o naranja, cubrían muy mal las superficies. Había que dar varias capas para conseguir un acabado más o menos uniforme. Costaban, por cierto, 220 pesetas; y las metálicas y tintas, 325. ¡Juas!
Con el paso del tiempo, GW ha ido sacando más y mejores gamas de pinturas. Primero las Foundation y los Lavados, y ahora todas las novedades pinturiles nos han ido haciendo la vida más fácil.
Modelismo vs. Wargames
En la Edad Oscura existían aficionados al modelismo y aficionados a los wargames. Los modelistas eran gente muy experta, conocedores de lo suyo, y dedicada a maquetas, dioramas, bustos y figuras de tipo militar e histórica. Había magníficas publicaciones como el Todo Modelismo, donde podía verse que el nivel español en este mundillo era ya muy alto. Este tipo de publicaciones tenían un nivel astronómico a ojos del chaval que se iniciaba en el mundo de la pintura, por lo que resultaban de poca ayuda para el principiante. En los 80 y 90 había grandes pintores y maquetistas muy expertos. Algunos llamaban a aquello modelismo «serio». Ocurría que el mundillo del modelismo no se mezclaba demasiado con el de los wargames, que en aquella época eran vistos como algo propio de jóvenes con más entusiasmo que recursos. Debido a esta separación de ambos mundos, realmente había poca gente experta a quien pudieras preguntar cómo iluminar tu Príncipe Demonio o qué era la imprimación. Con el paso de los años, mucha gente del modelismo militar comprendió que los wargames (entre ellos Warhammer) no solo consistían en jugar con miniaturas, sino que también abrían un mundo de posibilidades de coleccionismo, esculpido, pintura, etc. Muchas de las técnicas que estos modelistas empleaban, y su enorme experiencia, comenzaron a filtrarse en el mundo de los wargames, y así fuimos saliendo de la Edad Oscura.
Poco a poco fuimos conociendo nuevas técnicas, nuevas herramientas y nuevos materiales. A día de hoy, en España hay auténticos genios.
Había vida más allá de GW
A día de hoy, parece que GW quiere dar la impresión de que es la única marca del mercado. De hecho, si uno mira únicamente sus publicaciones, puede llegar a pensar que no hay herramientas, pinturas o accesorios más allá de los que ellos nos ofrecen. Por supuesto, esto no es cierto, pero la GW se esfuerza en cultivar esa imagen, un tanto absurda, de que ellos tienen la panacea en cuestión de modelismo.
Años atrás, sin embargo, no era así. Los artículos de modelismo que aparecían en la WD mencionaban frecuentemente otras marcas de masillas y pinturas, como Tamiya o Milliput. Cosa lógica, ya que por aquél entonces GW no ofrecía tanto material de modelismo como ahora (pinturas y algún pincel, y ya). A veces incluso se colaban miniaturas de otras marcas o componentes de las mismas que se habían usado para hacer conversiones, algo impensable hoy en día. Si ahora mismo llevas una miniatura que no sea de GW a una de sus tiendas, probablemente seas ejecutado por crucifixión. Un ejemplo: un muñeco de un triceratops de vete a saber qué marca, usado como montura del Caos:

En las fotos que ilustraban los artículos de modelismo era frecuente ver botes de pintura y cola de otras marcas, como en cualquier taller. A día de hoy, todos sabemos que no existe nada más allá de lo que nos ofrece GW, y por tanto es imposible ver cola blanca de Leroy Merlin en sus revistas… También era frecuente ver artículos sobre modelismo en los que se usaban elementos totalmente ajenos al mundo de las miniaturas, como rollos de cartón, botes de desodorante o naves de juegos infantiles. Hoy en día, si el rollo de cartón no te lo vende GW, es que no existe.
Esta especie de vehículo gravitatorio marine de finales de los 80 empezó siendo un bote de desodorante, y eso era un orgullo para el autor (no una vergüenza por no haber usado material oficial, como ahora):
¿Masilla verde? ¿Qué es eso?
Ah, la masilla verde. A principios de los noventa era como hablar del yeti. No se sabía lo que era, ni cómo se usaba, ni dónde se conseguía. Si tenías suerte podías conocer a algún entendido que supiera algo, pero si vivías en una ciudad pequeña como era mi caso, podías olvidarte de conseguirla al menos hasta el año 2000. Lógicamente, hace veinte años tampoco podías recurrir a internet para informarte…
Las primeras experiencias con masilla solían culminar cuando conseguías masilla de ferretería, de la que se usa para arreglar juntas de tubería o lavabos, y que resulta totalmente inútil en miniaturas. Después de comprobar que aquello era una auténtica mierda, te olvidabas del tema. GW hubiera hecho mucho más dinero si hubiera conseguido llevar la masilla verde a los aficionados unos cuantos años antes, puesto que era un artículo muy desconocido.
La «etapa roja»
Hubo una etapa, que debió alcanzar su punto álgido a mediados de los 90, en la que los catálogos estaban plagados de colores imposiblemente chillones. En internet empezó a llamarse a aquella brillante etapa «red period», la etapa roja, por ser precisamente el rojo brillante el color más usado y abusado. Para los que están acostumbrados al aspecto actual más realista de las miniaturas, aquello resulta un tanto psicodélico. ¿Por qué tanto color y saturación? Posiblemente fuese una manera de remarcar el carácter fantástico de las miniaturas Citadel, tal vez tuviese algo que ver con el sistema de procesado de imágenes e impresión de la época, no lo sé. El caso es que había auténticas obras maestras pintadas por el mismo Mike McVey con más colorines que una tómbola.
Como ejemplo os pongo estos komandos orkos de 2ª edición. ¿No se supone que son orkos emboscados e infiltrados? ¿Qué hacen entonces con ese camuflaje de tonos folklóricos? Tal vez sean daltónicos, o estén luchando en un planeta muy, muy rojo, no lo sé…
Más imágenes psicotrónicas de la Etapa Roja; Taste the Rainbow!:

¡Estandartes de papel!
Entendedme, no hay nada intrínsecamente malo en usar papel para hacer estandartes. Si se consigue un buen resultado, es resistente y además fácil de trabajar, ¿qué tiene de malo? Nada. Hoy en día poca gente recurre a hacer de papel sus estandartes, pero hace unos cuantos años no solo era lo normal, sino que GW ofrecía al aficionado grandes facilidades para hacerlo. En cada Codex o libro de ejército venían una o dos hojas con los dibujos en blanco y negro de los estandartes y pendones de ese ejército. Uno solamente necesitaba fotocopiar esa página, recortar los estandartes y pintarlos. Era una buena idea, francamente. Incluso los más novatos conseguíamos buenos resultados: recuerdo que, cuando terminé una unidad de jinetes de jabalí orkos, resultaron ser la unidad estrella de mi ejército. ¡Nadie se fijaba en otra cosa que no fueran esos enormes y coloridos estandartes!
Hablando de lo cual, deberíais saber que los estandartes fueron, en los primeros tiempos de Citadel, uno de los aspectos más cuidados del hobby. En el archiconocido Golden Demon había una categoría exclusivamente centrada en los estandartes, y la hubo durante mucho tiempo. En aquella época podían verse miniaturas cuyo estandarte era infinitamente más impresionante que ellas mismas. Lo mismo puede decirse de escudos, capas, y cualquier superficie donde pudiera hacerse un freehand. Fue la época dorada para los portaestandartes…

Resumiendo

En fin, esto ha sido un pequeño recorrido por la infancia de los wargames en España. Algunos de vosotros me llamaréis carcamal (que os den), y otros añadiréis recuerdos y vivencias propios a esta pequeña lista. ¿Cómo recordáis los viejos tiempos de Games Workshop, Citadel y los juegos de «figurillas»? ¿Habéis vivido algo de lo que describo aquí?

Por cierto, el término Edad Oscura del Hobby no está patentado. ¡Usadlo si queréis, me haría ilusión!

Esta publicación se ha conservado del desaparecido blog https://entierradenadie40k.blogspot.com/2012/07/la-edad-oscura-del-hobby.html

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