2019-09-03T10:00:00+02:00
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Como esperamos que ya sepáis, en las Freak Wars del próximo 14 y 15 de Septiembre haremos unas partidas «demo» de Manuscritos de Nuth, es decir Warhammer 6a Edición usando también las minis desde 3a a 8a edición.
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Hoy os mostramos el trasfondo (y listas de ejército) de la segunda batalla, cortesía de nuestro escriba Peto (que conoceréis de su escalada) y del pesado de Cordo.
ENCUENTRO INTERRUMPIDO
EJÉRCITOS
Caos, Legión de Castigo
iridiscentes que harían enloquecer a cualquier ser vivo residía Rmeb’ur el
príncipe demonio encargado de abrir fracturas en el mundo mortal para castigar
a los enemigos del Caos. La sala en la que se encontraba, igual de inimaginable
que el resto del palacio, estaba vacía excepto por su trono, el cual era
completamente cóncavo apartado hacia delante y con un reposaespaldas invertido.
O eso era lo que creía ver el alto elfo al que el príncipe estaba torturando con
irreales visiones de putrefacción y placer. Rmeb’ur se estaba divirtiendo.
introducía en la cabeza del elfo éste se contorsionaba más espasmódicamente.
Rmeb’ur reía y disfrutaba. Nada de lo que le dijera aquella hormiga podía
hacerle salir del éxtasis de sus actos. Gritaba, se convulsionaba, volvía a
gritar. Rmeb’ur gozaba. Pero su momento de gozo se vio interrumpido.
mientras la espina dorsal del alto elfo se quebraba.
dijo una figura humana.
no sé por qué motivo te ha enviado a mi palacio. Así que déjame en paz, quiero
divertirme con el siguiente «juguete»- le respondió.
enviado aquí fue para traerte esos presentes en carne para que lo sacrificaras
a los dioses. Me costó mucho capturarlos vivos, murieron buenos guerreros de mi
hueste por traértelos- le recriminó.
parar y mirar a los ojos del paladín de Slaanesh.
que hago con los «juguetes». Soy yo el que decide. Si tus secuaces
murieron es porque los dioses ya no los necesitaban más. Ahora tráeme a la
elfa, me apetece deleitarme con su carne. –
chica, que miraba con ojos aterrados a su compañero muerto en el suelo.
joven elfa, ésta lanzó un hechizo con la intención de asestar una puñalada
mágica en el pecho del demonio. Pero según se lanzó el hechizo quedó dispersado
al momento y la elfa se encontró con las manos aferradas al suelo.
el báculo en alto doblegando a la maga.
magia del grupo de rehenes, pero no podía identificar quién era el mago. Ahora
sé que es una maga y además poderosa. – dijo el hechicero.
una bofetada. – Tu letanía iba a ser servirme de alimento, pero ahora mis
planes han cambiado. Serás la elegida para recibir la más preciada de mis
torturas-.
la maga todo tipo de lascivas visiones y sangrientos sueños. Al hacerlo Rmeb’ur
iba sacando poco a poco los recuerdos de la elfa y mostrándolos a todos los
allí presentes. Mientras la elfa iba quedando extasiada por por las visiones su
cuerpo y su cerebro se iba convirtiendo poco a poco en una masa irreconocible
de pústulas infecciosas.
demonio en todo su esplendor. Una ciudad perfecta, blanca, medida en perfección
y lo que más gustó a Rmeb’ur una ciudad que la joven añoraba. Y un pensamiento
pasó por su cabeza. Y rió y rió mientras frenaba su ímpetu por dañar a la joven
y los ojos del demonio brillaban.
que arrasar la ciudad que añora esta pequeña, pero no sin antes mostrar al
señor de la ciudad en lo que se ha convertido su hija-.
– 2 Engendros del Caos
Orcos y Goblins, Whaaagh de Venganza
Kasimiro era lo que los seres que necesitaban ponerle nombre a todo llamaban una serpiente alada o wyvern, y uno bastante inteligente, en su propia opinión. Las serpientes aladas son criaturas draconianas, de menor envergadura y sin la capacidad de escupir fuego, lo cual había llevado desde que el mundo es mundo, a que la fama se la llevasen los dragones, relegando a las serpientes aladas a ser despreciadas por humanos, elfos, enanos y otros aperitivos. Por eso tampoco se habían molestado en comprobar que, al igual que sus congéneres mayores, las serpientes aladas son capaces de poseer una gran inteligencia, y no se habían vinculado jamás con ellas como hacían con los dragones. Simplemente las cazaban por su propensión a causar estragos. Otras razas, como los orcos, tenían más interés en las serpientes aladas, pero no eran demasiado sofisticados, y generalmente si no las cazaban, era para domarlas de forma brutal y utilizarlas en la guerra. Kasimiro había vivido una larga vida, y había enfrentado humanos, elfos, enanos, orcos, servidores del Caos y todo tipo de criaturas bípedas con malas intenciones hacia su ser. Pero a diferencia de otros encuentros entre orcos y wyverns, cuando Kordo se presentó ante Él, con su cacho de metal afilado en la mano, parecía de todo menos una amenaza. El orco negro resultaba de todo menos imponente, pero en vez de lanzarse al combate con un alarido, había mirado a Kasimiro a los ojos, con una frialdad impropia de su raza, y sin necesidad de mover un músculo siquiera de su rostro, Kasimiro lo había oído claramente.
-Zoy Kordo, el máz grande kaudillo que conozerán laz Tierraz Yermaz. Mi clan me ha dezterrado hazta que lleve una demoztrazión de mi fuerza, porque dizen que zoy débil. Yo zé que no puedo acabar contigo, pero zé que puedo controlar tu mente, igual que loz orejotaz y los zonrozaoz controlan zuz mazcotaz. Obedeze.
Inicialmente Kasimiro se sorprendió, jamás otra mente había contactado la suya, y era consciente que esos vínculos no se generan por azar. Pasado el momento de sorpresa, respondió de manera feroz.
-Nadie, orco, goblin, humano o bestia, se ha atrevido jamás a dirigirse a Mí así. Pero me diviertes orco. Bajaré mis barreras mentales y tú harás lo mismo. Si vences mi voluntad, te serviré. Si no lo haces, destruiré tu mente antes de destruir tu cuerpo.
Lo que sucedió en los instantes siguientes es difícil de comprender, pero ambos contrincantes se miraron fijamente mientras parecía que el tiempo se detenía. Pero repentinamente, el orco cayó al suelo jadeante, mientras la serpiente alada emitía algo parecido a una risa cruel, y se preparaba para acabar con su presa.
-¡Detente!¡Ezto no ez lo que dizen laz profezías!¡El Gran Kaudillo Kordo liberará a los verdez de la perzecuzión de las razaz antiguaz!¡La Venganza Verde!
En aquel momento algo encajó en el interior de la serpiente alada, y forzando la vencida mente del orco, exploró la profecía que lo había llevado allí. Sorprendido e interesado por lo que vió, no acabó con la cordura de aquella mole verde (para todo aquel de tamaño humanoide), sino que cerró el vínculo con él. Pero a diferencia de sus primos los dragones, no era Kasimiro el subyugado al orco, sino Kordo la prolongación de la voluntad de Kasimiro.
Desde entonces, Kordo y Kasimiro habían forjado aquel Whaaagh, pelea a pelea, batalla a batalla, clan a clan. El orco negro había seguido creciendo con cada victoria, y su nombre expandiéndose, y gracias a la inteligencia del wyvern, el belicoso carácter pielverde no le había llevado al desastre. Con el paso del tiempo, desde el más insignificante snotling, a los mejores guerreros orcos negros, se habían ido uniendo bajo sus órdenes, sin dejar de contar con tribus de goblins nocturnos, silvanos, u orcos salvajes. Kordo prometía acabar con los enemigos de los pielesverdes (incluso si eran otros pielesverdes), y cumplía su promesa, vengando cada ataque sufrido por el odio que el resto les tenía. Y Kasimiro tenía muchos siglos de persecuciones frescos en su mente, compartidos por orcos, goblins y snotlings por igual (las persecuciones, no los recuerdos). Así es como una serpiente alada había llegado a ser la mente que dirigía el mayor Whaaagh de la historia del Viejo Mundo.
Pero volvamos al instante en que Kasimiro se encontraba tumbado mientras Kordo resolvía las audiencias. Aquel día Gitmig estaba especialmente locuaz. El chamán goblin, profeta original que anunció la llegada de Kordo, solía tener una confianza superior en sí mismo de la habitual en esas pequeñas criaturas, probablemente por contar con la protección del kaudillo. Toda su verborrea, difícil de entender para cualquiera de los asistentes, se centraba en tratar de convencer a Grutmog, Azgart y Mologg de que su visión de la destrucción de una ciudad élfica no era fruto de las setas, y de que cooperar con demonios y bestias para ello no tenía nada de malo. Los tres jefes orcos, líderes de los clanes Pezuña Torzía, Kolmillo Roto y Roztro Tiznao, habían tenido ya experiencias con los traicioneros servidores de los poderes del Caos, y sí que le veían algunas pegas, ya que sería mucho más fácil atacar al vencedor de la batalla entre orejotas y caóticos. Entonces fue cuando Gitmig, en tono casi de súplica, trató de explicarles que los elfos de los bosques iban a meterse por medio, y perderían su oportunidad. Kordo iba a darle un mamporro a su chamán favorito, convencido por la unión demostrada por los tres jefes orcos, cuando Kasimiro decidió intervenir. Tenía cuentas pendientes con casi todo el mundo, pero solo oír mencionar a los comeflores le había convencido. Esos escurridizos larguiluchos se pasaban la vida escondidos, y a diferencia del resto de ejércitos en liza, podía pasar mucho tiempo hasta que tuviera otra oportunidad como esta. Al pequeño chamán goblin se le iluminaron los ojos rojos (los seis, lo cual nunca le había parecido a nadie algo llamativo) al ver como Kasimiro extendía las alas en toda su envergadura, sabiendo que había ganado la discusión.
-¿Enviamoz un emizario a loz invazores entonzes, mi zeñor? – preguntó el goblin con voz chillona, dirigiéndose al kaudillo mientras miraba con atención al verdadero señor del Whaaagh, Kasimiro, La Venganza Verde-.
– 20 Goblins Nocturnos
– 15 Guerreroz Orcos
– 5 Jinetes de Araña
– 5 Jinetes de Araña
– 5 Jinetes de Lobo
– 5 Jinetes de Lobo
– 4 Snotlings
Elfos Silvanos, Señorío de Arroyo Salvaje
parábola hasta que acertó en el cuello de una desprevenida liebre.
pusieron en pie. Su aspecto era tranquilo y los tres fueron caminando hacia la
presa caída. No se daban prisa, hoy no tenían obligaciones, aunque Oropher, uno
de ellos, era señor de aquella parte del bosque y bien sabía que aunque se
tuviera un día de caza uno no dejaba de ser nunca un señor del Bosque de Loren.
mejorando tu destreza con el arco. Hace apenas un año no hubieras asestado tan
certero disparo -.
Fodëlas. – Y eso que hemos decidido no salir a cazar venados. Sobre la
plataforma de mi carro soy aún mejor -.
que devolver muchos favores al bosque por las dádivas que nos da, no está bien
tensar mucho el frágil equilibrio que nos une a él realizando cazas
innecesarias -.
señor del Arroyo Salvaje!
agachó para recuperar su flecha y cobrar la presa cuando Laurierel, el tercero
de los elfos le puso la mano en el hombro evitando que alargara la mano hasta
la liebre y la saeta.
cuello del pobre animal pero sin embargo su sangre es negra como los cuervos
del invierno -.
el animal.
escapa a nuestro entendimiento. Cogedlo y llevadlo a parte del resto de presas.
Necesitamos a alguien que nos ayude a comprender este incidente -.
de lo que cualquier mortal pudiera imaginar. En no más de media hora estaban en
las dependencias de Oropher con sus dos videntes inspeccionando la liebre. La
habían rajado encima de una mesa, escudriñaban en sus tripas e interpretaban
los presagios que se les mostraban. En un instante ambos abrieron los ojos de
par en par, se miraron y después miraron a su señor, que esperaba ansioso.
visto.
viaje con vuestras huestes. Deberéis moveros por las raíces del mundo hasta
llegar a Telnaron, la ciudadela del sueño, donde residen nuestros primos de
Ulthuan desde hace milenios. Un mal se cierne sobre la misma y vos sois el
salvador del asentamiento -.
– ¿Estáis seguros de lo que habéis visto? ¿En qué nos atañe lo que ocurra en
tan lejanas tierras? ¿No sería suficiente con mi sola presencia? –
dijo.
asentamiento. Y tú, Oropher, sabes mejor que nadie que además debes ser tú
quien vaya -.
vidente lo sabía. Su más guardado secreto había salido al descubierto por una
maldita liebre. Ese asentamiento no tendría ni que existir hoy en día, era la
ciudadela de la que procedían sus antepasados, donde su abuelo había sido el
noble que gobernaba desde el palacete antes de la Guerra de la Barba. Antes de
que su madre y su padre, heredero por naturaleza de ese puesto de honor entre
los Altos Elfos, escogieran una mejor vida en el Bosque de Loren. Y aunque
Oropher era también heredero de ese puesto de honor, no lo quería como tampoco
lo había querido su padre. Ahora le tocaba partir a una cita, una cita con su
propio destino.
– Carro Silvano
– 5 Jinetes de Kurnous
Altos Elfos, Ciudadela de Telnaron
Repentinamente, las puertas se abrieron y Eithann entró como un vendaval. El hijo de Mithsain siempre había sido impetuoso, pese a los esfuerzos de su padre por inculcarle el valor de una actitud impertérrita, acorde al noble linaje que corría por sus venas. Por otra parte, esa fiereza y vigor habían hecho que Eithann se convirtiera en un capitán de renombre para todos los soldados de la ciudad, al que seguirían incuestionablemente y con gusto a cualquier parte, una cualidad que el gobernante apreciaba. Eithann hablaba atropelladamente, y segundos después entraba por las puertas abiertas Maerïdon, jadeante, sujetándose la toga para no tropezar, y el gobernante dedujo que había tratado de seguir a su hijo a la carrera.
-Padre, ya vienen, rápido, hay que prepararse, debemos encender la pira, hay que fortalecer las murallas, ¿tendremos provisiones?¿Nuestras herrerías están preparadas? Envía los emisarios, no hay tiempo que perder, resistiremos, pero hay que actuar, la iniciativa es vital, explícaselo Maerïdon, rápido, justo lo que me has contado.
Mithsain observaba a su hijo con una calma absoluta, como si bebiera de sus palabras, pero como si cayeran en un pozo insondable, sin mostrar un solo atisbo de alarma. Maerïdon, recuperando el aliento, trató de dirigirse al señor de Telnaron con toda la dignidad posible.
-Mi señor, vuestro hijo está en lo cierto. Me encontraba estudiando los tomos arcanos cuando percibí una conciencia tratando de contactarme. Ya sabéis lo peligroso que puede resultar algo así, por lo que inmediatamente erigí mis defensas, puesto que los demonios acechan a los sensibles a los vientos de la magia. Pero esa conciencia se estrelló contra mis defensas, como un grito de auxilio, y me resultaba conocida. Mirhil, mi señor, trataba de advertirnos desde el puesto de avanzadilla, haciendo usos de sus capacidades como mago Canalizador de Magia. Se acerca un ejército enorme, el mal parece haberse fijado finalmente en Telnaron, los vientos de la magia se agitan y se unen, el Caos se acerca y…
Eithann se estaba poniendo rojo viendo como su padre no movía un músculo, e interrumpió al hechicero.
-¿A qué esperamos padre? ¡Somos los protectores de Telnaron! La ciudad te necesita, ¡convoca a todos los que puedan empuñar lanza, arco o espada!
Finalmente Mithsain abrió la boca, demostrando una absoluta calma, pero también una confianza total en tener la situación controlada.
-Eithann, cuando los señores de Telnaron nos abandonaron, fui yo quien se hizo cargo de cuidar esta ciudadela, y jamás he dejado de hacerlo. Soy consciente de que hay quienes murmuran que su desaparición fue obrada por mí, y quienes creen que debí partir en busca del legítimo señor de la ciudadela, pero siempre he buscado lo mejor para cada elfo que habita tras estas murallas. ¿De verdad crees que me fui a pasear con mi fiel Ithil cuando una sombra tan alargada se cernía sobre Telnaron?¿De veras crees que no he hecho nada desde que empezaron a desaparecer nuestras patrullas, incluida tu hermana mayor?
Eithann se había quedado de piedra, jamás había visto a su padre demostrar tal pasión desatada en sus palabras, y es que era como un caudaloso río desbocado, anegando todo alrededor, su voz iba proyectándose cada vez más. Eithann se dió cuenta de que Maerïdon, que siempre había confiado en su señor, estaba manteniendo un hechizo para que aquel discurso llegara a toda la ciudad.
-Eithann, finalmente lo he hecho, finalmente he encontrado al señor de Telnaron, pues las cosas no ocurren al azar, y regresa para defender la ciudadela en su hora más terrible. He volado más allá de nuestros confines, y he hallado a nuestros antiguos hermanos, que se aprestan a venir en nuestra ayuda. Me han advertido de la amenaza, me han advertido del destino de mi amada hija, y me han advertido de que el Caos ha encontrado salvajes aliados para atacarnos. Pero si nos encerramos en nuestras murallas, sucumbiremos como cobardes ratas, puesto que nos enfrentamos a un ejército creado expresamente para arrasarnos, y nuestros hermanos no podrán llegar a tiempo a ayudarnos. Por eso, Eithann, hoy convoco a todos los guerreros de Telnaron a tomar las armas y seguirme, detendremos al enemigo antes de que sea demasiado fuerte, en aquel lugar donde contemos con nuestros aliados, y utilizando en nuestro favor estas tierras, que siempre nos han han tratado bien, y a las que tanto amamos. Partiremos con el crepúsculo, que todos se preparen, porque mañana acabaremos con el mal que nos acecha, y tú portarás el estandarte de nuestra casa cuando Mithsain, de la casa de Bërinor, devuelva el Yelmo de Telnaron, y la ciudadela intacta, a su legítimo heredero.
– 5 Príncipes Dragón de Caledor
– 2 Águilas Gigantes
Esta publicación se ha conservado del desaparecido blog https://www.leyendasenminiatura.com/2019/09/freak-wars19-encuentro-interrumpido.html




