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[Escalada de los lectores] La escalada de La Mesa Cuadrada: Mayo y Junio 2024

2024-07-01T10:00:00+02:00

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 ¡Buenos días y ánimo con el mes que toca afrontar! Normalmente durante los meses de verano se pinta menos y hay menos escaladas de los lectores por aquí, pero por lo pronto Arturo y sus compañeros los Caballeros de la Mesa Cuadrada continúa nutriendo ejércitos y ampliando escenografía, e incluso desarrollando técnicas de pintura ultrarrápidas.

Saludos, legendarios.

En esta ocasión venimos bastante cargados de novedades a pesar de que el proyecto ogro tuvo que ser pospuesto por culpa de esos dichosos elfos, que no dejan de recibir refuerzos de Ulthuan. No obstante yo pude hartarme a pintar orcos salvajes y también hubo tiempo para terminar nuevos terrenos para Lustria, jugar bastantes partidas, nuevos elementos de escenografía y hasta algo de bricolaje, así que es posible que me extienda bastante.
Es lo malo de hacer escaladas bimensuales.

Dicho esto no perdamos más tiempo y vamos con las miniaturas, que solo con eso ya hay para un rato.

Comenzamos por un bonus del imperio que cogí con mucho gusto cuando acabé con los salvajes y viene muy bien para ir abriendo boca. Se trata de un conde elector en grifo que no sé los años que llevaba imprimado en negro. Ya estaba imantado y listo para pintar, así que fue todo trabajo de pintura.  Como los animales no son mi fuerte siempre me dió miedo afrontar el pintado de esta miniatura, pero venía de pintar los pelajes con que van cubiertos los salvajes así que ya no me asustaba tanto. Lo que sí me desconcertaba bastante era la cresta que tiene el grifo y que no me encajaba con mi concepto de águila, así que busqué en un libro que tenemos en la biblioteca del local y que habitualmente usamos para buscar referencias de este tipo, titulado AVES. De aquí saqué el esquema de color para la parte del águila.


La parte felina está basada en una imagen de internet de un gato montés que me gustó.


Y ahora que ya vimos alguna miniatura guapa vamos con el tema de los salvajes, que voy a tener que contar toda su epopeya para que se entienda bien, ya que lo que viene a continuación es literalmente una zalvajada.

A finales del año pasado me llegaron 10 orcoz zalvajez de sexta en metal que me costaron sus buenas perras, pero eso no me libró de que fuesen unos clones de escasa calidad. Motivado a no gastarme mucho más en el proyecto, seleccioné los 4 modelos de tropa diferentes y junto con el grupo de mando se destinaron a sendos moldes.

Desgraciadamente el catalizador de la silicona estaba ya bastante mal y tuve que repetir los moldes, que tampoco acabaron de ser los mejores del cosmos.

Como muy bien explica Juan Díaz en una entrevista que recientemente vi en el canal de Custodios de Morr, el proceso de manufacturado de las miniaturas de la época implicaba una cascada de moldes que hacía que las miniaturas que finalmente se ponían a la venta tuvieran fácilmente 5 generaciones de moldes por encima, perdiendo detalle en cada una. Si a esto le sumamos el casteador pirata y mis moldes chuflos, como comprenderéis, el resultado no eran miniaturas a las que cogerles mucho cariño. Además la idea era hacer 5 regimientos de a 20, así que tenía que encontrar alguna técnica de speedpaint que me agilizase la operación. Me asustaba mucho pintar las pinturas de guerra a 100 orcos, así que al final me decanté por la técnica más loca y salvaje que encontré. Pintar por inmersión.
La idea la saqué de un tipo que lo hacía para pintar un camuflaje psicodélico en unos tanques orcos y me pareció que me vendría bien para las pinturas de guerra, aunque a posteriori se me ocurrió que también puede servir para mármoles y cosas así, así que voy a compartir con vosotros el proceso por si hay alguien tan loco como para querer replicarlo.

Nota de Cordo: Agárrense a sus asientos.

La idea es crear una capa de pintura con un patrón aleatorio sobre una cama de agua e introducir en ella la miniatura para que la pintura se adapte al contorno. Por lo tanto lo primero que necesitamos es una pintura no soluble en agua. Lo más sencillo es usar pintura en spray. Tras las primeras pruebas descubrí que la pintura no siempre llega a los recovecos más profundos, así que es recomendable dar primero una base más oscura.

Antes de empezar hay que dejarlo todo listo por que el proceso no solo es rápido porque tardas segundos en cada miniatura. También está el factor de secado de la pintura, que con el spray es bastante rápido y pasado poco tiempo la pintura pasa a formar una telilla sobre el agua que hay que retirar y volver a empezar con el proceso, lo que también ayuda a darse prisa. A mí, de cada vez me daba tiempo a hacer no más de 4 miniaturas. Puede que con otras pinturas esto no sea tan crucial.

Una vez lo tengamos todo listo, rociamos capas alternas de pintura en un cubo con agua. Es conveniente ser generoso si queremos que la separación de colores quede bien definida. En mi caso usé un verde para la piel y un rojo para las pinturas.


Al aplicar el spray se van formando anillos concéntricos de colores que, con ayuda de un palo de brocheta o similar, mezclaremos hasta lograr el patrón que nos guste. Para pintar pinturas de guerra a esta escala haremos un patrón bastante fino.



Rápidamente vamos introduciendo las miniaturas en el agua, intentando que la pintura cubra bien toda la pieza.


Cuando salen del caldero dan un poco de miedo y parece que pierde más detalle del que pierde en realidad porque sale mojada,  pero si la pintura estaba fresca queda una capa base fina a la par que resistente.



Hacer este proceso en 100 miniaturas me llevó media tarde así que de momento estaba bastante contento con la parte speedpaint, pero ahora me tocaba enfrentarme a la inmensa cantidad de detalles que traen estas miniaturas. Durante el siguiente mes y medio estuve pintando pelajes de animales, pieles escamosas, armas de hueso y sílex, cráneos, cabezas, plumas… Eso sí, sin perder nunca el espíritu tabletop y despachando todo de forma bastante básica.

Donde sí me apliqué un poco más fue en los grupos de mando. Por un lado, conversionado ligeramente un par de estandartes para distinguir un poco las unidades.

El primero lo hice directamente con tela «vinilada» (en realidad no es un vinilo, sino más parecido a un Transfer, pero sería una larga historia) que pretende ser un estandarte imperial capturado. 



El segundo está hecho con el aluminio de los precintos de las botellas de vino, que es un material muy maleable, asequible y recomendable. Aquí tiré de freehand para representar un estandarte norestaliano reconsagrado a Gorko y Morko.



Para los campeones decidí que cada uno llevaría por capa el pelaje de un peligroso felino distinto, siendo estos…

Un guepardo



Un tigre



Un tigre albino



Una pantera negra



Y mi favorito: Una pantera rosa



Y ahora fotos de familia. Pongo solo un regimiento en detalle y luego una foto de todos juntos en mesa.



Y como ahora me sobran un montón de orcos de caja básica, que utilizaba de proxis de salvajes, me embarqué en un programa piloto para reemplazar los ezpabilagoblinz de mis lanzapinchoz por unos menos opresores. Tendré que estudiar las estadísticas de aciertos a ver si el plan motivacional tiene efecto o tengo que volver a los del látigo.



Como decía al principio, también jugamos unas cuantas partidas y entre ellas se encontraba una mini campaña en la que un príncipe funerario viajaba a Ulthuan para intentar recuperar una momia saqueada que, como tanto otro patrimonio cultural nehekariano, había acabado en los almacenes del Asurian Museum.

Desgraciadamente la historia no siempre es justa y la segunda batalla terminó con una masacre a favor de los elfos que puso fin a la incursión.

Para conmemorar esta victoria la maquinaria propagandística del régimen se apresuró en erigir un obelisco conmemorativo adornado con el botín de guerra obtenido en esta batalla.



Continuando con la escenografía, también le dimos color a una vieja capilla, hecha con la clásica mampostería de yeso y que llevaba abandonada eones. Un par de manos de pintura en spray, un pincel seco, algo de vegetación y lista para mesa.



Y volvemos a Lustria para seguir descubriendo su peculiar flora.

En mi última visita al proveedor asiático pude hacerme con un par de modelos nuevos de plantas de plástico y tras darle un par de vueltas recordé un capítulo de Mesoamérica (que es un podcast muy recomendable sobre la américa precolombina y la historia de Hernán Cortés) en el que hablaba sobre la ventaja que tuvo la caballería en una batalla disputada en unos espesos maizales. El hecho de ir a caballo aportaba un punto de vista elevado que permitía identificar las formaciones de infantería enemigas y dirigir contra ellas selectivas y devastadoras cargas de caballería.

Tuve a bien hacer un guiño histórico y crear un terreno singular de Lustria, en el que se cultivan descomunales plantas con forma de mazorca y gozara de reglas especiales propias. Se tratará como terreno difícil, que da cobertura ligera y bloquea la línea de visión a miniaturas de tipo infantería (solo infantería). 

Tanto la elaboración como el pintado fue muy rápido y no tuve que dedicar mucho tiempo a tener listas las 63 plantas que necesitaba para crear 3 cultivos.

Por supuesto, tengo imágenes de la elaboración y el resultado, pero antes vamos con un breve relato de trasfondo no canónico sobre esta planta.

El Maizón (Panoia Máxima) es una gramínea endémica de Lustria, que gracias a sus descomunales frutos, constituye la base alimentaria de la populosa sociedad urbana de los hombres lagarto.
Su cultivo ha sido perfeccionado durante milenios y no es raro encontrar cerca de las ciudades grandes plantaciones circulares en las que se cultivan en una distribución equidistante extremadamente precisa, que proporciona un rendimiento muy superior a los cultivos minifundistas del viejo mundo.
Cómo todo en la sociedad de los hombres lagarto, el cultivo y recolección del Maizón está envuelto por un tupido velo de misticismo y solemnidad.
Cuando la alineación estelar así lo indica, los campos son visitados por una corte ritual integrada por representantes de todos los estratos sociales. Un chamán eslizón inspecciona una a una las plantas y marca aquella que encuentre más vigorosa, dando así inicio al ritual de la cosecha. Inmediatamente después, una hueste de saurios se dispone a segar el campo, cargando la cosecha a lomos de los krokxigors que esperan en las inmediaciones. La última en ser segada es aquella marcada por el chamán y este honor se reserva al saurio de mayor rango presente en el ritual. Esta encabeza la procesión porteada por un krokxigor albino debidamente engalanado que la transporta hasta el templo del grano, donde su simiente será almacenada hasta el ritual de la siembra.
El resto de la cosecha será distribuido a los templos de molienda, donde serán procesados para obtener una harina similar a la elaborada en el viejo mundo con trigo, pero mucho más nutritiva.


Como decía, la elaboración fue muy simple, solo era cuestión de juntar A + B. Para el pintado les apliqué una base marrón y unas luces amarillas a spray. Después diferencié ambas partes con una luz amarillo chillón en la mazorca y blanco hueso en las hojas. Cuando la pintura se secó ya pude montarlas en las bases agrupadas de 3 en 3 para que el resultado final fuera una especie de plantación uniforme.



Y eso es todo por ahora. ¿Quién sabe que será próximo? Saldremos de dudas en un par de meses.

Un saludo

Arturo

Esta publicación se ha conservado del desaparecido blog https://www.leyendasenminiatura.com/2024/07/escalada-de-los-lectores-la-escalada-de.html

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